Oct 9, 2011 - Uncategorized    1 Comment

¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?

Aunque esta es una historia muy conocida, a mi me gusta recordarla… porque muy a menudo todos cometemos el mismo error que los vecinos de este sabio granjero.

Érase una vez un sabio granjero, todos sus vecinos le tenían lástima y siempre le decían: “Qué triste, todo lo que tienes es un hijo y un caballo”. El viejo sabio siempre respondía con las siguientes palabras: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”

Un día, el caballo se escapó. Todos los vecinos se le acercaron con mucha compasión, diciendo: “¡Es terrible, tu único caballo se escapó y ahora solamente tienes a tu hijo.”. Como siempre, el viejo encogió sus hombros y dijo:
“¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

Pasó una semana y el caballo regresó, y con él venían doce hermosos caballos salvajes. Los vecinos estaban muy emocionados y corrieron hacia el viejo proclamando su buena fortuna: “Es tan maravilloso, ahora tienes muchas posesiones”. El viejo sabio respondió una vez más encogiendo sus hombros con las acostumbradas palabras: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

El viejo sabio le dijo a su hijo que comenzara a entrenar a los caballos salvajes para que pudieran serles útiles.
Un día, el hijo estaba montando un caballo especialmente salvaje, se cayó y se rompió ambas piernas.
Cuando los vecinos se enteraron, llenos de lástima le decían: “Qué cosa tan horrible lo que le pasó a tu único hijo”.
El viejo sabio nuevamente se encogió de hombros y dijo: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

Poco tiempo después, llegaron unos jinetes desde una villa cercana buscando a todos los hombres físicamente capaces para ayudarles a proteger su villa de las bandas de ladrones que merodeaban por allí. Así fue como todos los jóvenes de las villas cercanas fueron a ayudar a la guerra excepto el hijo del viejo sabio, quien tuvo que quedarse en casa porque sus dos piernas rotas aún no habían sanado. Todos los jóvenes que fueron a la guerra murieron pero el hijo del viejo sabio vivió muchos años.

Saber aceptar lo que te está ocurriendo sin juicios y con desapego es una bendición.

Entonces, cuando te parezca que a tu alrededor todo se está derrumbando y no encuentres ningún sentido a lo que te está pasando, siempre recuerda que no conoces la película completa … y en ese momento haz resonar en tu corazón  las palabras del viejo sabio:

“¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

 

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1 Comment

  • No conocía este cuento. Me gustó mucho. Gracias.

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