Abr 7, 2013 - Uncategorized    1 Comment

HACER EL AMOR… ES SABER RESPETAR

Sin respeto
no hay amor.

Pero empieza
por respetarte a ti mismo.
Porque si no eres capaz
de hacerlo contigo
difícilmente lo lograrás
con los demás.
Será sólo un “respeto débil”.

Respetarte es cuidarte,
es estar atento a tus necesidades,
a tus sueños.
Es obrar a tu favor
sin perjudicar a nadie.

Es hacer las cosas bien.

Es cuidar tu cuerpo,
tu mente y tu espíritu.

Es buscar siempre
“el justo medio”.

Piensa cuantas veces
obras en tu contra…
Piensa cuantas veces sabes
que algo no te conviene
y sigues adelante.

El respeto
es la base
de toda convivencia sana.

No trates
que todos piensen como tu,
de imponer tu verdad,
de tener siempre razón.

Permite
que cada cual
tenga sus propias ideas,
aunque sean
totalmente opuestas
a las tuyas.

Las diferencias
no dan derecho
a faltar el respeto.

Puedes discutir,
es bueno.
Pero no lo hagas
con la intención
de ganar “la batalla”,
de convencer al otro.
Discute
con la intención
de conocer exactamente
lo que el otro piensa,
de contraponer ideas,
sobre todo
de buscar coincidencias.

Por eso
el respeto es tan importante,
porque fomenta
la tolerancia, la paciencia,
la comprensión… el amor.

El respeto ofrece
la tranquilidad
de saber que cada uno
puede ser quien es,
que no necesita
ponerse caretas
ni interpretar otro papel
porque será aceptado
tal y como es.

El respeto
da la posibilidad de ser libre.

Cumple responsablemente
con tus deberes.
Goza responsablemente
de tus derechos.
Respeta responsablemente
el derecho ajeno.
Porque el respeto garantiza la paz.

Respetar
es también dejar al otro
hacer las cosas a su ritmo,
a su manera.

Muchas veces
con la “intención”
de ayudar,
no dejas al otro hacer…

Esto ocurre
especialmente con los niños,
con la gente mayor,
o con las personas
con capacidades diferentes.
En cuanto se demoran
más de lo debido,
u observas que les cuesta…
inmediatamente te ves
movido a ayudar.
Pero es preferible
aprender a esperar
en vez de hacerlo
en su lugar.

Primero observa,
dale tiempo,
si puede hacerlo
por sus propios medios
mucho mejor.
Si no puede,
por supuesto
ofrécele ayuda,
pero no le invadas.

Fíjate bien,
porque muchas veces
ayudas
para sentirte bien
o para sentirte útil.

Pero hay que dejar
que los demás
también se sientan
bien y útiles,
que se vean capaces,
que se demuestren
que pueden hacerlo solos.

Respeta a todos
y a cada uno,
así todos y cada uno
te respetarán a ti.

Recuerda
que sin respeto
no hay amor.

1 Comment

  • Es Excelente..!!! debemos aplicarlo todos los días de nuestras vidas..Gracias x compartirlo..

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